EMANCIPADO
Él acostumbrado a las
mañanas frías, en páramos y largas caminatas, se levanta, quizá se sienta en su
cama, estira el cuello, y sus dedos corroídos. Jamás olvida a sus perros, su
única familia en los 58 metros cuadrados de su casa. Cuando pone sus pies en el
piso, les llama. Camina hacia la puerta, estos volean su cola, y juntos salen,
caminan, y afuera observan el cielo del nuevo día, las estrellas que brillan
igual en el firmamento de las mañanas, planetas visitantes, el sol, la luna
quizá menguante, la neblina, y siente y presiente la cercanía y presencia de la
lluvia y el sol. Cuando se disipan las nubes, sus pasos marcan una nueva huella
de regreso a su casa.
Aseado y satisfecho se
sienta en su escritorio, modestamente cubierto con libros pertenecientes a su
área: ecología, genética de la conservación, botánica y etnobotánica; pues es
biólogo egresado de la Universidad de Antioquia, además hay otros tomos para el
deleite de su curiosidad por lo que nos permite la vida. Aquí están algunos de
cosmología, filosofía de la ciencia, y astronomía. Ante sus pies, anhelante de
calor se desploma uno de sus perros. Lo acompaña allí de siete de la mañana
hasta el mediodía. Se levanta sólo algunas veces en busca de comida; en
silencio lo contagia de todo el confort de un hogar, pero más sincero, más
puro, más digno. A esa hora se levanta, almuerza, espera a que sus perros lo
hagan y de nuevo salen a dar un paseo.
Es consciente de que su
cuerpo necesita un descanso, y su mente, un espacio para almacenar de nuevo
toda la información sobre quién es y qué lo hace ser en el instante en que
despierta. Toma una siesta. Sale con sus perros de nuevo cuando el sol proyecta
su sombra hacia el occidente. Juega con ellos, y los deja ser. Es un padre
rebosante al ver a su familia siempre feliz y unida en lo simple y lo espinoso.
Estas salidas no tienen una duración de más de treinta minutos. Se resumen en
breves instantes de altruismo y distracción recreativa.
De nuevo en la silla de
su escritorio a las tres y treinta de la tarde se concentra en dictar su clase.
Luego, treinta minutos más tarde, es él quien se concentra en recibirla, pues
no se cansa del sistema académico. Desde sus 5 años estudia y ahora se
encuentra en la posición de maestro de bachillerato y estudiante de doctorado
en educación. Más tarde, mientras la luna se decide a relevar el sol, él sale a
hacer ejercicio durante una hora, evita hacer contacto con las personas de
afuera para cuidar su salud, así que se concentra en sí mismo, en observar de
nuevo la noche y agudizar sus sentidos. De nuevo sale con su familia llena de
pelos, para compartir aun más tiempo de calidad con ellos. Mantienen las mismas
dinámicas que una familia tradicional, incluso mejoradas. Salen a pasear
juntos, están pendientes el uno del otro y son una excelente compañía entre
ellos. Su lenguaje no verbal transmite todo el calor necesario para acompañar
la soledad.
Bladimir construye su
propio templo, donde puede salirse de lo convencional y hacer lo que le salga
en gana, si para él aquello es correcto. Tiene la fortuna de haber aprendido a
pensar, arrancándose lo que no le hace ser tan dueño de sí. Al verlo suelo
pensar que, la mente de este hombre no cabría en el cuerpo de ningún otro que
sólo se preocupe por actuar haciendo lo esperado. Cada cosa dentro de su vida
tiene altas dosis de disrupción. Esto pasa porque sabe cuestionarse de la forma
adecuada para obtener las conclusiones menos trilladas. No es fiel a nadie,
sólo a él.
Por ejemplo, en una las
conversaciones con él, se llego al tema de la muerte y amablemente se tomó el
tiempo de explicar:
-Para mí lo que realmente
es la vida es la muerte (ni se sufre, estamos bien, en estado pleno, etc.),
mientras que esto que se tiene como vida, es la muerte (hay sufrimiento,
hambre, trabajos, etc.)
- pero... Entonces ¿crees que se podría decir
que en esta muerte también hay mucho de vida? ¿O no? ¿Radicalmente tienes una
visión negativa de la vida?
- No, no hay nadie pleno en esta dimensión
- ¿Por qué lo aseguras?
-Eso depende del concepto
de vida ¿Que es la vida? Ahí está el dilema. Para mí la vida es eso y la muerte
lo otro.
- ¿cómo quieres que
celebren tu muerte?
- Que hagan lo que tengan
que hacer, quizá, y que se sientan lo mejor posible con profunda tristeza.
Aprovecha el espacio
intimo consigo mismo para leer, nutrirse del mundo, y rebosar un poco más su palacio
de opiniones, radícales y emancipadas de si mismas. Con frecuencia se evalúa
haciendo un proceso metacognitivo de sus actos. Se cuestiona los aspectos que debe
corregir y valora sus días. Mientras medita con su conciencia más elevada,
suenan de fondo una de las canciones que reposa en su lista de rock y se toma algún
licor como jäger o fernet, tan poco comunes como él.
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