martes, 23 de marzo de 2021

 

EMANCIPADO

Él acostumbrado a las mañanas frías, en páramos y largas caminatas, se levanta, quizá se sienta en su cama, estira el cuello, y sus dedos corroídos. Jamás olvida a sus perros, su única familia en los 58 metros cuadrados de su casa. Cuando pone sus pies en el piso, les llama. Camina hacia la puerta, estos volean su cola, y juntos salen, caminan, y afuera observan el cielo del nuevo día, las estrellas que brillan igual en el firmamento de las mañanas, planetas visitantes, el sol, la luna quizá menguante, la neblina, y siente y presiente la cercanía y presencia de la lluvia y el sol. Cuando se disipan las nubes, sus pasos marcan una nueva huella de regreso a su casa.

Aseado y satisfecho se sienta en su escritorio, modestamente cubierto con libros pertenecientes a su área: ecología, genética de la conservación, botánica y etnobotánica; pues es biólogo egresado de la Universidad de Antioquia, además hay otros tomos para el deleite de su curiosidad por lo que nos permite la vida. Aquí están algunos de cosmología, filosofía de la ciencia, y astronomía. Ante sus pies, anhelante de calor se desploma uno de sus perros. Lo acompaña allí de siete de la mañana hasta el mediodía. Se levanta sólo algunas veces en busca de comida; en silencio lo contagia de todo el confort de un hogar, pero más sincero, más puro, más digno. A esa hora se levanta, almuerza, espera a que sus perros lo hagan y de nuevo salen a dar un paseo.

Es consciente de que su cuerpo necesita un descanso, y su mente, un espacio para almacenar de nuevo toda la información sobre quién es y qué lo hace ser en el instante en que despierta. Toma una siesta. Sale con sus perros de nuevo cuando el sol proyecta su sombra hacia el occidente. Juega con ellos, y los deja ser. Es un padre rebosante al ver a su familia siempre feliz y unida en lo simple y lo espinoso. Estas salidas no tienen una duración de más de treinta minutos. Se resumen en breves instantes de altruismo y distracción recreativa.

De nuevo en la silla de su escritorio a las tres y treinta de la tarde se concentra en dictar su clase. Luego, treinta minutos más tarde, es él quien se concentra en recibirla, pues no se cansa del sistema académico. Desde sus 5 años estudia y ahora se encuentra en la posición de maestro de bachillerato y estudiante de doctorado en educación. Más tarde, mientras la luna se decide a relevar el sol, él sale a hacer ejercicio durante una hora, evita hacer contacto con las personas de afuera para cuidar su salud, así que se concentra en sí mismo, en observar de nuevo la noche y agudizar sus sentidos. De nuevo sale con su familia llena de pelos, para compartir aun más tiempo de calidad con ellos. Mantienen las mismas dinámicas que una familia tradicional, incluso mejoradas. Salen a pasear juntos, están pendientes el uno del otro y son una excelente compañía entre ellos. Su lenguaje no verbal transmite todo el calor necesario para acompañar la soledad.

Bladimir construye su propio templo, donde puede salirse de lo convencional y hacer lo que le salga en gana, si para él aquello es correcto. Tiene la fortuna de haber aprendido a pensar, arrancándose lo que no le hace ser tan dueño de sí. Al verlo suelo pensar que, la mente de este hombre no cabría en el cuerpo de ningún otro que sólo se preocupe por actuar haciendo lo esperado. Cada cosa dentro de su vida tiene altas dosis de disrupción. Esto pasa porque sabe cuestionarse de la forma adecuada para obtener las conclusiones menos trilladas. No es fiel a nadie, sólo a él.  

Por ejemplo, en una las conversaciones con él, se llego al tema de la muerte y amablemente se tomó el tiempo de explicar:

-Para mí lo que realmente es la vida es la muerte (ni se sufre, estamos bien, en estado pleno, etc.), mientras que esto que se tiene como vida, es la muerte (hay sufrimiento, hambre, trabajos, etc.)

 - pero... Entonces ¿crees que se podría decir que en esta muerte también hay mucho de vida? ¿O no? ¿Radicalmente tienes una visión negativa de la vida?

 - No, no hay nadie pleno en esta dimensión

- ¿Por qué lo aseguras?

-Eso depende del concepto de vida ¿Que es la vida? Ahí está el dilema. Para mí la vida es eso y la muerte lo otro.

- ¿cómo quieres que celebren tu muerte?

- Que hagan lo que tengan que hacer, quizá, y que se sientan lo mejor posible con profunda tristeza.

Aprovecha el espacio intimo consigo mismo para leer, nutrirse del mundo, y rebosar un poco más su palacio de opiniones, radícales y emancipadas de si mismas. Con frecuencia se evalúa haciendo un proceso metacognitivo de sus actos. Se cuestiona los aspectos que debe corregir y valora sus días. Mientras medita con su conciencia más elevada, suenan de fondo una de las canciones que reposa en su lista de rock y se toma algún licor como jäger o fernet, tan poco comunes como él.

 

 

 

 

 

 

PLANETA DESEO

Con una pipa de marihuana y los humos en la cabeza, el viejo espera. Se mantiene paciente y seguro de que antes de que la tierra vuelva a dar un giro, sus sábanas se rebujaran de nuevo con la fragancia que lo acorrala desde el día de su nacimiento. No se para en la puerta, no silva ni manotea, no se le ve ansioso y mucho menos en aras de llamar la atención. Su estilo es desordenado: camisetas descuidadas y pantalanes de color, un color cualquiera; su cabello largo alguna vez cubrió toda su cabeza, pero ahora sólo cubre pequeñas secciones que dejan entrever la grasa sobre su cráneo, generada por toda la inteligencia que abre caminos a universos que no caben en este mundo. Se ve pasear en su auto con una y otra mina, en el asiento donde también pasea a su esposa. Pone su mano en sus piernas, hasta en la pata de la perra, y las doma, las dirige en un viaje fuera de la mirada de cualquiera. A su auto le salen propulsores en la parte trasera, las puertas se convierten en las alas de un avión, y la nave despega (shhhhhhh).

Las carcajadas son exorbitantes porque él también acaricia con su mirada, mirada que se clava en lo indescriptible de quién le acompaña. Y la nave, esa se dirige sola, como si estuviera unida a sus deseos y esquivara cada obstáculo de su galaxia oculta. El aire que exhala eriza hasta quienes se forjaron en hierro, tanto por su supremacía natural como por los alucinógenos que arroja y luego inevitables se aspiran. Es un encantador de mujeres, su lengua enreda y confunde poseída por la lujuria. Pronto dentro de la nave no se habla español, inglés o francés, sino el idioma de los sentidos perdidos, desorientados y apresados en un calor tan ardiente como el sol. El ambiente es sostenido por las ondas de sonido de la radio que fuertemente golpean con cada nota alcanzada por Supertramp – The Logical Song. Él chasquea sus dedos y mueve sus hombros mientras arde su pecho. Los asientos se vuelven rectos, recubiertos con sábanas blancas, el techo se llena de luces de colores de las que cuelgan planetas que dan una vuelta cada pecado cumplido, así que giran y giran sin parar.

Las llantas son de nuevo llantas, las puertas no son más alas, y la gasolina vuelve al motor. De nuevo ruedan sobre el asfalto y son visibles en la ciudad. Se cierran las puertas a ese otro universo, otro tiempo y mismo espacio, donde las leyes de gravedad no actúan igual y hacen que nuestro polo a tierra sea hacer el amor por una razón más superior, la creación mágica de todo lo terrenalmente prohibido.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESEÑA

RESEÑA A Sangre Fría es la obra más icónica de Truman Capote, del género de acción no ficticia y ganadora de Premio Edgar al Mejor Artícul...